Marrakech 12.10.22

 

Marrakech

Octubre 12


Con toda la calma, sin pensar en horarios, salimos de nuevo con direccion a la gran Plaza Jemaa le  Fna,  para cerca de alli, observar una de las 19 Babs -puertas - de Marrakech; la gran puerta de Bab Agnou, que fue construida en el siglo XIII en los tiempos de la dinastía de los Almohades. 


Ese nombre Agnou así como Ganaoua en berbére, significa las personas que tienen la piel negra. 


Ella es la entrada de la Kasbah, que significa una edificación fortificada dónde vivían familias poderosas. 


Detrás de ella las Tumbas Saadies.


Me llama la atención que a través de mi existencia haya entendido escuchar tantos nombres. La primera palabra ha   sido: Cementerio. Luego en las canciones de carrilera: Campo Santo. En los sermones religiosos: Última morada.  En mi pueblo: Fosas comunes.  En Egipto: Valle de los Reyes. En París: Panteón. En Perú: Fosas incas. En el Vaticano: Mausoleos. En Marrakech: Tumbas. En el museo del Valle de los caídos: Criptas


Cualquier designación y donde sea que se encuentre y como se encuentre este lugar, será simplemente un lugar donde un cuerpo humano descansa para siempre, es una condición humana igual en la que el lugar o diseño poco debe importar. Lo que importa es la esencia, pero es que con esa esencia también se juega a niveles desde económicos, políticos y religiosos.


Me atrae el manejo después de la muerte en cada cultura, por eso me doy a la tarea de la visita a estos sitios. Más aún cuando dentro a cada uno de estos sitios se le ha impregnado el arte del momento. Este es el caso del lugar donde se encuentran las Tumbas Saadies. 


De casualidad este año durante el mes de mayo a mi llegada a París hice varios tours dentro de el cementerio Père Lachaise en París y en cada uno, hubo un acontecimiento nuevo. 


Cada generación, cada sociedad o cada persona prepara dicho lugar y le asigna un nombre de acuerdo a sus creencias. 


La visita a las Tumbas Saadies para mí, es solo un pequeño cementerio al que se le conoce como Mausoleo Real donde descansan algunos de los monarcas más importantes de la dinastía Saadí que gobernó Marrakech y el sur del actual Marruecos. Los Saadis convirtieron Marrakech en capital de su reinado a partir de 1549, cuando conquistaron la ciudad a los benimerines


Fue un periodo de esplendor para la ciudad de Marrakech. Sin embargo, los saadis fueron vencidos por un príncipe árabe, Moulay Rachid, en 1668, debiendo abandonar el poder de la ciudad.


Ahmed El Mansour fue el monarca saadie que mandó construir el mausoleo para su padre. Es el verdadero artífice de las tumbas saadies, ya que tras aquel primer monarca muchos otros fueron enterrados en esta verdadero mausoleo real. Sin embargo, cuando los saadies perdieron el trono de Marrakech, las Tumbas quedaron escondidas tras la muralla y no volvieron a salir a la luz hasta 1917, cuando fueron redescubiertas.


El mausoleo principal de las Tumbas Saadíes de Marrakech  se distribuye en tres salas preciosamente decoradas. La más bella de estas salas es la conocida como Sala de las 12 columnas. Está considerada como la verdadera joya de la corona de las Tumbas Saadies de Marrakech y es donde encontramos el mausoleo de Ahmad al-Mansur y su familia. Una fila de unos 45 minutos para ver esta sala fue necesaria pues solo podrían entrar por un pequeño acceso tres personas para observar esta sala y tomar  sus respectivas fotos.


Además de las columnas que dan nombre a la estancia, la Sala de las 12 columnas está ornamentada con azulejos, arte del yeso osea la yesería, mármol y madera de cedro.


Curiosamente, en las Tumbas Saadíes de Marrakech no solo se ubicaron los mausoleos de los distintos monarcas saadíes, si no que también se enterraron varios de los guerreros o sirvientes que hicieron suficientes honores como para merecer este privilegio. Casi todas las tumbas están decoradas con mosaicos.


A la salida; como en todos los lugares turísticos, boutiques y restaurantes para atrapar el bolsillo de los visitantes. 

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