Marrakech 14.10.22

 

Marrakech

Octubre 14 de 2022


Había tenido la ocasión de ver en Panamá muchas palmeras sobre la costa del mar Atlántico desde una avioneta que volaba sobre el Atlántico, aquellas eran de coco.


Dentro de los atractivos que ofrece Marrakech a visitar es El Palmeral, ya que se considera una zona de lujo. Es el centro de un gran plan urbanístico y es además una fuente de riqueza para los habitantes ya que además de los dátiles se obtiene la madera y ayuda al ecosistema de plantas y árboles frutales con los que conviven estas palmeras.


Hay muchas. Es un placer mirar las obras artísticas de la naturaleza, pero habían muchas más, pues el sector contaba con un área de 14.000 hectáreas plenas de palmeras. Hoy solo cuentan con la mitad de esa área. En la publicidad turística hablan de 100.000 palmeras pero se han reducido por la conversión del terreno en áreas de golf, hoteles super lujosos, villas vacacionales, casas para políticos locales, extranjeros y extravagantes adinerados que construyen inicialmente unas portadas que parecen la entrada de una mansión y mas adentro exageradas viviendas.


Las consecuencias de tal flagelo adicional al de las plagas y al no mantenimiento oportuno por falta de una irrigación, son la sequedad del terreno ya que muchos pozos se han resecado.


En nuestra visita y gracias a la compañia de nuestra pareja que conocimos en el tren entre Casablanca y Marrakech, es posible rememorar un lugar diferente. Alli donde se percibe la dificil vida que manejan los lugareños para sobrevivir.


También tiene su relato este lugar y se dice que  que el fundador de la ciudad, Youssef Ben Tachfine, fue quien impulsó el nacimiento del palmeral de manera accidental. Se cuenta que decidió acampar con su ejército en la extensa llanura, protegida por montañas. Y que los soldados derramaron en el terreno las semillas de los dátiles con los que se alimentaban, provenientes de otras regiones.


Ese gesto dio lugar con el tiempo a miles y miles de palmeras. Y, según la narración histórica, fue el hijo del líder marroquí, Ali Ben Youssef, quien para paliar la escasez de agua puso en marcha un efectivo sistema de irrigación conocido como Khettara, que consistía en una red de canalizaciones subterráneas, unidas entre sí, que permitían subir el agua del subsuelo a la superficie. Se calcula que en la planicie se pueden contabilizar unos cinco mil pozos. Gracias a este sistema, la zona se volvió fértil. Crecieron las palmeras y a su sombra prosperó el cultivo de hortalizas y olivares, que permitió subsistir a la población.


Laminillas de sol pasan entre las palmeras, formando colores de forma natural en su proceso, tal como pequeñas centellas de un arco iris en formación, produciendo del lugar, su peso histórico y belleza en sus amaneceres y atardeceres. 


Un almuerzo al lado de una estación de gasolina en un magnífico y espacioso restaurante en la agradable compañía de Jean Michel y su esposa, los que desde la mañana nos habian ofrecido su hospitalidad primero invitandonos a su hogar para compartir el aperitivo y luego darnos un paseo por el hermoso sector de Marrakech que no habiamos tenido la oportunidad de visitar; el lujoso barrio de Gueliz luego por el sector donde se encuentra el Palacio Real, un lugar donde el Rey Mohamed VI viene a pasar una corta temporada solo tres o cuatro veces al año.


Dos lugares que nos han dejado asombrados dada sus bellezas. 


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