Pula 19.09.22

 Pula

septiembre 19


Empinada ya que se encuentra pegada a una colina, miro las  extensas escalas sin ninguna emoción, eso si, con admiración. Prefiero tomar una travesía para caminar la parte interna de la localidad. 


Al caer sobre el borde del mar, callejones coquetean al mar azul. 


Parado debajo de uno de los arcos de esta joya de Pula que es su anfiteatro, pienso en toda la gestión comercial por medio de los rústicos navios de la época, en la influencia de este pequeño y hermoso espacio histórico a mi izquierda que se componía solo de máximo tres calles paralelas extendidas y mirando al mar conectadas mediante escalinatas.


Claro que la población es mas grande actualmente. A mi derecha y de igual manera, de frente al mar, pegados a la montaña, unas bellas construcciones como de palacios, donde seguramente vivían los adinerados de la época. 


Mi imaginación continuaba y seguro que una pequeña población aseguraba el funcionamiento económico, en tiempos de la Antigua Grecia en ese siglo X antes de Cristo. Esta belleza y punto estratégico provocó a los romanos la invasión total  de esta península Itstria dándole mas impulso y belleza en su arquitectura, la que hoy se ve reflejada y excelentemente bien conservada en sus monumentos, porque reliquias de dicha época se encuentran casi intactas. 


Caminando por el centro de este bello y gigante coliseo cerré los ojos para ver como entraban esos gladiadores para la gran pelea, que de seguro era la gran diversión para la población de Pula en la época que seguramente gozaba de muchos pescadores y marineros. Diversión  como lo es el fútbol en la actualidad o, similarmente quienes del boxeo disfrutan.


Este anfiteatro es simbólico en Croacia que hasta en los billetes de 10 kunas aparece impreso.


Me pregunto entonces llendo hacia el interior del coliseo y en dirección hacia el convento de San Francisco y su bella iglesia, de el  porqué el Cristo no hubo de escoger este lugar para predicar, pues habrían seguramente pescadores y colinas para cargar su cruz y hacer su calvario acá. La belleza desde sus inicios, de esta punta extrema de Itstria son de esas bellezas innatas que no requieren de mucho esfuerzo para conservarla. Ni un solo papel, ni una hoja de un árbol seca se encuentra por el suelo,  como uno de esos jardines mantenidos meticulosamente con gusto y elegancia. Eso es este bello lugar. 


Es bien seguro, continúo imaginando, que el haber pasado por el dominio de tantos imperios, es lo que ha otorgado cada uno para darle su aporte a través de conquistas y reconquistas: desde los ostrogodos, al principio de nuestra era, los bizantinos, los de Carlomagno, los Venecianos, sus vecinos, los pisanos, genoveses, los Habsburgo, los del Imperio de Napoleon, hasta la Italia fascista de Mussoline que sobre ella han dejado con parque conmemorativo, hasta de Trieste efimeramente, por último de la ya desaparecida Yugoslavia y en la actualidad, Croacia desde principios de los años 90.


Y es que quién no quisiera apoderarse de esta península en la que hoy a través de ella, sólo se observan unas cuantas plantaciones de olivos, conservando ese ancestral trabajo de la extracción del aceite. 


Seguramente es la pesca una de las bases de su económia como lo el turismo, teniendo en cuenta además que su fama mundial son los grandes astilleros de barcos comerciales. Y esto calmó mi inquietud del porque en estos campos no encuentro cultivos destacados, pero imaginaba tambien que sus tierras deben tener recursos naturales importantes, pues se perciben en sus hombres del campo, explotadores de minas.


Tanta pensadera me dió hambre y en busca de platos típicos se encuentra con uno con el kulen, ese embutido elaborado con muchas partes del cerdo o el strukli, que es ese panecillo relleno en su interior con queso y crema agria. Lo que mas me gustó fué la sarma, ese repollo del que hacen unos rollos y en su interior le colocan guiso de carne y arroz al que dejan cocer varias horas. Mi almuerzo esta vez, fue un cepavi, una carne en forma de salchicha servida con fritas y ensalada, aunque aquí acostumbran comerla dentro de un pan a modo de sandwich. Nuestro orehnjaca que habíamos comprado hace tres días en Cividale de Friuli nos duró hasta hoy y consistía en un pastel hojaldrado relleno de nueces. Pero también ellos importaron seguramente la manera de cocinar el plato típico de Túnez y Marruecos; la tagine y que le llaman ispod peke, traducido como  bajo el calor de la campana, que consiste en cocinar lentamente en una bandeja de barro, bajo una tapa del mismo material, en forma de cúpula. El risoto negro que hacen acá y que es de influencia italiana, proviene del color de la tinta del calamar.


Venido de Udine y Trieste se percibe en la peninsula una gran influencia italiana, a pesar de pertencer a Croacia.


Salgo del coliseo y sigo imaginando para poder vivir este visita de una manera vivencial. El Foro de Paula fué la plaza principal. Claro que es aquí donde desde principios se celebran ceremonias sociales, religiosas, poiliticas, era un lugar central para el pueblo, veo en su arquitectura a un lugar donde un Pilatos se lava las manos para juzgar a un Jesús, la misma imagen que me vendió el cine de aquella escena. Lo que hay es el templo de Augusto, dedicado al primer emperador romano, construido entre el año 2 antes de Cristo y el 14 después de el. 


En el subsuelo de Pula hay muchos túneles que sirvieron como refugio antiaéreo durante la Primera Guerra Mundial que hasta otros se ampliaron para la Segunda Guerra Mundial. En la visita a uno de ellos una exposición de lo que encontraron sobre el proceso de elaboración del  aceite de oliva. Tuvieron una capacidad para albergar hasta 50.000 personas. Una gran fortuna que Pula no hubiese sufrido daños considerables. 


La visita bien didáctica sobre la el proceso del oro líquido es bien interesante ya desde ese proceso milenario hasta la manera como hoy se procesa. Ella está ubicada y descrita en uno de esos túneles, parece un viaje a los primeros siglos de nuestra era. Aquí se encuntra una colección de ánforas donde guardaban el precioso líquido.


Caminando alrededor de lo que fuese la población de Pula,  se observa desde lo alto la nueva ciudad y el mar por supuesto, también cañones que vigilaban en uno de los bordes. Desde aquí y en la parte inferior se encuentra el arco de Sergii, construido en el año 30 a.c., esa poderosa familia romana que perdurara muchos siglos y que lo construyeron como para commemorar la participación de dicha familia en la batalla de Actium en Francia. Era una puerta de las varias para entrar en la ciudad.



Solo puedo calificar esta población como una joya al borde del mar Adriático. 





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