Dubrovnik 29.09.22


Dubrovnik 

Septiembre 29 de 2022


Desde Korenica partimos en el vehículo alquilado a las 6h00 con dirección de nuevo a Split, para poder desde allá luego viajar en bus a Dubrovnik, claro está, después de un agradable desayuno campesino croata. 


En medio de ovejas pastando, salimos de la finca y de nuevo el clima sobre la ruta que habíamos hecho dos dias antes había cambiado considerablemente. 


Sin un sol pleno, el que apenas se asomaba, nos regalaba unos fondos celestiales de exposición, así que la ruta seca nos daba mas seguridad, lo que contribuyó a que pudiesemos llegar a tiempo a Split para la toma del bus a las 10h00.


El bus nos traslada en medio de paisajes que incitaban a descender para tomar fotos o simplemente extaciarnos ante su hermosura. Cuando intento pararme de la silla y mientras el bus continua su marcha observo en la parte trasera unos diez teléfonos listos a disparar desde el ángulo apropiado. 


Puentes sobre el mar Adriático, pueblos a su borde, montañas de colores azul y verde, lejanos pasibles paisajes, pueblos encrustados en las montañas y extendidos en los valles. 


Un viaje con dos paradas para controlar pasaportes a pesar de encontrarnos dentro de Croacia. De placer total, dado por el entorno de sus paisajes. 


Una llegada muy complicada, la que por la búsqueda de nuestro alojamiento nos reduce el tiempo de visita a la hermosa Dubronik.


La visita a la ciudad despues de instalarnos, nos permite en bus llegar al centro de la ciudad.



Una especie de ciudad amurallada con una inmensa puerta de acceso nos lleva a un viaje al pasado.


Poner los pies a partir de aquí es entender porque es considerada una de las ciudades mas hermosas de Europa. 


Plena de gracia y elegancia, caminar por sus calles al interior es viajar por siglos atrás.


Comprendo porque sus murallas, sus losas en mármol, sus calles, sus iglesias y callecitas, sus numerosos monumentos y su historia sirvieron de decoracion para filmar la serie Juego de Tronos. 



En las colinas de enfrente de la vieja Raguse, como se llamaba antes, se percibe como el sol cae sobre los techos de sus casas que se encuentran clavadas en la ladera. Inclinación que parecen haber servido de barreras contra enemigos celosos que querían apoderarse de la ciudad. Eran ellos los turcos otomanos y los serbios.  



Dos puertas dan acceso a la ciudad, Pile al oeste, justo por donde entramos.


Caemos sobre la empedrada avenida Stradun llena de tiendas, cafés y restaurantes.


La puerta Plo al este da acceso a la parte alta desde donde se puede apreciar el parqueadero de los botes y barcos de lujo. 


Pequeñas pintorescas calles caen de manera perpendicular sobre la avenida. Unas vienen en forma plana. 



Otras del lado opuesto desembocan viniendo desde las laderas, dejando entrever escalas interminables. Todas ellas si el espacio lo permite, también abrigan cafés y restaurantes. 

Nos encontramos muy cerca a la puerta de entrada,  una antigua pila o fuente de forma poliginal la que se conoce como la gran fuente de Onofrio. Es bien original con sus 16 caras en cada lado que evacuan agua. Construida por alguien del mismo nombre, para conmemorar la traída del agua para el acueducto desde el río. Muchos turistas alrededor de ella la hacen un sitio de encuentro. 

Continuando recto sobre la avenida Stradun, la columna de Roland. Con esos cabellos risados se considera uno de los mas bellos Roland de Europa. Con una espada de caballero marca el símbolo de la independecia del país.  



Un recorrido en lo alto y bordeando las viejas murallas muestra la  conservación de ese cautivante estado de ciudad medieval, con sus altas murallas y torres de defensa. 


Arriba la hermosa iglesia Copta de la Asuncion nos obliga a entrar dada su hermosura exterior.



Una salida en la parte alta de la ciudad amurallada hacia los arrecifes, crean una sensacion de aventura. Unas estrechas escalas descienden hacia un bar pegado a las rocas. 



La mirada al occidente para recibir el atardecer mantiene las sillas ocupadas. Sin espacio y con un lugar apropiado para el espectaculo del sol, turistas se apostan sobre las rocas.


Un espectaculo como el que  observamos con las gaviotas cuando se apostan en la piedras para descansar u observar su presa. 



El Palacio del Rector me recuerda los palacios Venecianos de estilo góticos. Por la falta de tiempo no se pudo visitar,  una frase en la entrada que me llamo la atención: obliti privatorum publica curate, olvidar su propio destino para consagrarse a los asuntos públicos.


El color del firmamento empieza a cambiar, las luces de tantas iglesias y la catedral en sus interiores parecen ofrecer destellos celestiales. 


En la Plaza de Luza o Plaza de la Logia vemos una imponente columna con un reloj que marca las horas también en números romanos. Pegado de la columna El Edificio de la Guardia Presidencial. Formando un ángulo de 45 grados se encuentra uno de los edificios mas hermosos, El Palacio Sponza.


Su campanario anuncia las horas golpeando la campana con dos martillos, uno por Maro y otro por Baro. 


Una entrada en arco en el ángulo de La Torre del Campanario y La Guardia Presidencial nos conduce al Fuerte Lovrijenac. Restaurantes al borde del mar, conventos e iglesias en medio de las murallas son el último encanto que nos conduce a la salida por la Puerta Plo, vigilada por dos centinelas reales que permanecen a la entrada del casco antiguo. Las playas no las visitamos. Ya será en mi próxima visita.





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