Muchos rostros

 

Muchos perfiles

Mayo 21 de 2026

Esta vez no sabría explicar del porqué en las veces  anteriores, no había observado que en el metro me encuentro con perfiles de personas tan heterogéneas. Tanto así, que me he sentado a escribir sobre esta sensación particular que me produjo este cruce el día de hoy.

Cuando desciendo del tren que tomo en mi lugar de residencia y me deja en París, camino entre la multitud por un largo callejón y es desde allí que comienzo a percibir la diversidad de personas.  Esta extraña sensación me acompaña hasta tomar el metro que me lleva a mi destino.  

Ya dentro del vagon, algunos tenían rostros distantes, lejanos y ocupados con sus teléfonos. Seres "totalmente desconocidos".

Casi la totalidad de los rostros estaban embriagados por las ondas de sus celulares, por el sabor que da ese dispositivo que cuando no se tiene; nos trae el aburrimiento y desparche, nos desespera. Fenómeno dependiente que nos aniliquila.

Esta vez me sentía libre, porque no tenía mi teléfono en mano ya que no disponía de wifi para poder conectarme, asunto que me permitió mirar tantas rostros y cuestionarme sobre los mismos.

Mejillas maquilladas contrastaban con aquellas mejillas de hombres o mujeres arrugadas, demacradas, enfermizas, consumidas, agotadas, se enmarcaban entre rostros ovalados, cuadrados, redondos, rectangulares y hasta trapezoidales.

Me preguntaba: "De dónde provendrian estos personajes que no podía diferenciar sus nacionalidades a simple vista". Ni siquiera la manera de vestirse me daban una pista de sus orígenes o procedencias. 

Tenian en comun su esencia, eran  *seres humanos* venidos desde muy lejos en busca de mejor vida para ellos y sus familias. Continuaba pensando y no debía establecer en mi mente diferencias con ellos, necesitaba durante el corto trayecto establecer un pequeño y silencioso compartir, solidarisarme internamente con sus anhelos. Algunos portaban cansancios, depresiones, emociones, soledades, aberraciones, decepciones, nostalgias, placeres, dudas, espectativas, sueños, tensiones, tristezas, verguenzas frustraciones y otros buscaban seguramente soluciones. Acaso algunos de ellos llevaban placer, ternura, felicidad, ilusión, asombro y hasta satisfacción ?.  

Observo generaciones diferentes, no es la hora de los niños, pero sí habian jovenes y adultos. Y otros más adultos que ya han vivido toda una vida y se les notaba agobiados.

Nos ha unido este vagón así como en los otros se han unido otros tantos, sin importar de que estación viene cada uno ni la estación para donde van, sino el momento mismo. Lo que importa es que  son *seres humanos*. Humanos, que vamos perdiendo esa sensibilidad del contacto con el otro y que compartimos esa indiferencia que caracteriza el vivir en una ciudad tan cosmopolita como Paris.

Será que uno de los aquí presentes tendrá la respueta del otro para entenderse a sí mismo ?.  Como vencer estas murallas de indiferencia ?.

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